NUEVO O “VIEJO”

02/04/2021 Sector Inmobiliario

¿Pasó el boom de los terrenos? ¿Sigue siendo momento de construir?

Los bajos costos de construcción, en dólares, del año pasado y las nuevas necesidades como
consecuencias de la pandemia, hicieron que en los últimos diez meses se diera lo que se llamó el
boom de los terrenos y de la construcción. A su vez, gran porcentaje de la oferta de inmuebles de
recambio (usados) se encontraba stockeada por sobrevaluación producto de razones de orden
histórico.
Hoy, mucha de la demanda de terrenos ya fue cubierta y los costos de la construcción han
recuperado su valor en un 60%, siempre en dólares, haciendo que actualmente la brecha sea de
alrededor de un 25% de su valor promedio histórico. A su vez, el mercado de recambio supo
reposicionar su valor sincerándose con el nuevo punto de equilibrio de este ciclo económico.
Así, un análisis circunstancial indicaría que la curva de demanda de los terrenos iniciará su rápido
descenso y que la construcción disminuirá su volumen y todo volvería a su cauce natural. Sin
embargo, en el 2020 fuimos testigos de un nuevo escenario mundial, de un profundo replanteo de
nuestras principales necesidades y formas de vivir, y esta vez estructural.
Hoy el debate no pasa por lo nuevo a estrenar versus lo usado, pasa por los nuevos conceptos en
los cambios de comportamiento y consumo guiados por la innovación, la tecnología y lo
sustentable contra los conceptos inmobiliarios arraigados en valores y necesidades que hasta ayer
eran futuro.
Vemos a otras latitudes sumergirse en segundas, terceras olas, nuevos asilamientos, restricciones
en la circulación, cierres de fronteras y empezamos a notar que estos cambios, tal vez, no sean tan
pasajeros como pensábamos.
El gran cambio viene apalancado por el trabajo en línea desde casa y los hábitos de consumo y
comercio en línea que seguirán expandiéndose más y más independientemente de la pandemia.
La telecomunicación es el canal de muchas profesiones liberales. Muchos ya hemos concurrido a
una cita de telemedicina.
La casa cambia de ubicación y será cada vez más tecnológica y adaptada para el trabajo, lejos del
tráfico y los grandes centros administrativos, financieros y comerciales. Hoy una empresa podrá
contratar y contar con talento independientemente de donde esté radicada esa persona. Muchas
oficinas ya cerraron sus puertas y será el camino que seguirán muchas más. Las grandes
infraestructuras físicas se volverán obsoletas y costosas.
El cambio de lugar casa y el trabajo significará menos tiempos de traslados, menos tráfico y
medios de transporte, menos contaminantes y más naturales que nos permitan tanto la
recreación como el ejercicio. Todo se volcará a lo natural y saludable. A comer lo producido por
nosotros mismos y a ejercitarse. Cambios de hábitos que significarán grandes transformaciones en
la concepción de las ciudades y una redistribución de la población.

En lo que hace al comercio físico, veremos cierre de comercios céntricos o de centros comerciales,
que serán absorbido por tiendas virtuales. Lo importante no será ocupar una plaza en una vía de
amplia circulación sino un punto clave para la logística que demandará el comercio electrónico.
En síntesis, locales en casa, globales en línea.